Los materiales compuestos son esenciales en la industria del transporte gracias a su ligereza, resistencia y durabilidad. Al combinar resinas con fibras como carbono o vidrio, se logra una óptima relación peso-resistencia que potencia la eficiencia energética y el desempeño de los vehículos. Estos materiales se emplean en componentes estructurales, carrocerías y piezas internas de automóviles, aviones, trenes y embarcaciones, ayudando a reducir tanto las emisiones como los costos operativos.