En la industria aeroespacial, los materiales compuestos son indispensables por su excepcional resistencia y bajo peso, factores cruciales para garantizar la eficiencia y seguridad de aeronaves y naves espaciales. La combinación de fibras de carbono, vidrio y aramida con resinas epóxicas permite crear estructuras ligeras y robustas, como alas, fuselajes y componentes internos. Estos materiales destacan por su resistencia superior a la fatiga, su rendimiento óptimo en condiciones extremas y su contribución a la reducción del consumo de combustible y los costos operativos.